Los Beatles y yo. Música y de todo un poco.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Ya no se escriben cartas

Andaba yo a vueltas con el bueno de Sergio Makaroff cuando saltó en el pc su canción Color en el Blanco. El tío suele hilar letras inteligentes, con grandes dosis de humor e ironía. Y escuchando lo de "Se va acabar lo de tantos papeles viajando de aquí para allá..." me dio por pensar en cómo se ha abandonado el envío de cartas, de tarjetas postales... y en que era un tema muy recurrente en las canciones, sobre todo en las de amor. Si se hace un poco de memoria es fácil recordar temas basados en ellas. Sin ir más lejos ahí tenemos a los Beatles que en sus inicios ya mandaban cartas de amor como P.S. I Love You o reinterpretando el éxito de las Marvelettes Please Mr. Postman al tiempo que le ponían la cabeza loca al pobre cartero. Pero no solo estas. Entre las perlas escondidas en el Beatles Anthology nos encontramos una versión poco conocida de Buddy Holly también dedicada al mundo postal: Mailman, Bring Me No More Blues. Primero le dan la brasa al cartero por una cosa y después por todo lo contrario. Jóvenes, quién los entiende.

Curiosamente por la misma época estaba Elvis también a vueltas con el cartero en su canción Return To Sender. Espero que no fuese el mismo porque si no menuda papeleta le había caído al pobre hombre.

Pero antes de que todos estos chicos cantasen a las bondades postales ya estaba la chilena Monna Bell enviando algún que otro Telegrama, cosa que hoy en día creo que ya ni se utiliza.

A finales de los sesenta y principios de los setenta, primero The Box Tops y después Joe Cocker, estuvieron también peleando por una carta. Y sorprendentemente es la misma, aunque por momentos no lo parezca.

Igualmente en esos primeros setenta teníamos a Nino Bravo con sus Cartas Amarillas, de aquellos tiempos en que la correspondencia todavía se guardaba y amarilleaba por el paso del tiempo.

Joan Manuel Serrat publicó una canción a moda de carta abierta en los ochenta, y no precisamente de amor, y que desgraciadamente sigue teniendo toda la vigencia: A Quien Corresponda.

Cambiando de tercio, en los noventa aparece el rey de la bachata y el merengue, el dominicano Juan Luis Guerra (reconocido beatlemaníaco por cierto) con su canción Carta de Amor. No solo nos cuenta el contenido de la misiva sino que además nos especifica los signos de puntuación. Te canta, te enseña y lo bailas ¿qué más quieres?

Finalmente, y no por que no haya más canciones dedicadas al asunto sino por cerrar el tema, vamos a citar a Mikel Erentxun que sacó en su disco El Corredor de la Suerte una estupenda canción titulada, mira tú por dónde, Cartas de Amor (Cuando No Hay Amor). Luego realmente no sería una carta de amor sino de desamor ¿no?

En cualquier caso recuerden siempre que si no podemos mandar una carta por falta de sello siempre podemos enviar un mensaje en una botella. El problema es que a mí el mar me pilla retirado.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Duncan Dhu

La década de los ochenta resulta sorprendente por muchas cuestiones. Un ejemplo patente de lo que hablo es el grupo que traigo hoy. En un momento en el que la situación musical en el País vasco se encontraba bajo el punk, amén de muy politizada, es francamente singular que apareciera un grupo tan antitético como Duncan Dhu. Un trío tocando en acústico y bajo los esquemas del rockabilly; guitarra, contrabajo y caja. Muy básico todo. Y muy limpio. Y así suenan, sencillos, sin casi ningún aderezo.

Todo eso es lo que muestran en su primer disco de solo seis temas "Por Tierras Escocesas", con una canción que destaca por encima de todas y que les hace coger impulso ante el público: Casablanca. Ahora bien, si nos atenemos al estilo musical, poco tiene que ver con el nombre del grupo, el título del disco o la foto de portada, porque el único aspecto relativo a estas cuestiones que serían las gaitas no asoman hasta la tercera canción, precisamente la que da nombre al disco, y no vuelve aparecer nada similar. Pero bueno. Otra canción francamente interesante pero que pasa un poco inadvertida es Fin de Amor, un recuerdo total y absoluto a los clásicos rockeros de los cincuenta. En cualquier caso es un buen inicio para el grupo, con un esquema interesante, pero al que parece faltarle un hervor.

Cosa distinta es su segundo disco: "Canciones". Más completo, mejor acabado y con el que consiguieron romper en la escena musical poniendo su nombre muy alto. Continúan con su estilo propio basado en el rockabilly pero ya tienen hay algo distinto. Parece que han dado con la tecla para asaltar las listas de ventas. Siguen los textos de corte literario, algún que otro éxito prestado de los setentareminiscencias del cine  con influjo de los Pekenikes y unos cuantos éxitos bien conocidos por todos como Cien GaviotasNo Puedo Evitar (Pensar En Ti)Esos Ojos Negros... Un muy buen disco. Y su consagración como grupo. Después vendrían otros logros pero eso ya es otra historia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Hugo Montenegro

Con todo este revival por parte del cine norteamericano de llevar a la gran pantalla películas basadas en series de éxito de los sesenta y sesenta del tipo James Bond como Misión Imposible, Superagente 86, Los Vengadores, he descubierto una que no conocía: The Man from U.N.C.L.E., que en su día en España se denominó El Agente de CIPOL, y en su actualización al cine ha pasado a ser Operación U.N.C.L.E. No termino de entender esa mania en España de cambiar el título original. La película es entretenida, está bien ambientada, con buenos momentos de acción y algunos guiños a la produccción televisiva de los sesenta.

En fin, que viendo la película me llamó la atención la banda sonora musical que se despliega a lo largo de todo el film, en la que se realiza un repaso indirecto a aquellas bandas sonoras de grandes del cine de espías y detectives como la saga 007, La Pantera Rosa... Y el culpable es en gran medida el compositor Daniel Pemberton que nos traslada con bastante acierto a aquellas de los sesenta.
Pero no solo él. Indagando resulta que aparecen algunos nombres de interés como Roberta Flack, Nina SimoneLouis Prima, y... Hugo Montenegro, personaje que muchos desconocen en España, y que puso la música utilizada en la serie original y que también aparece aquí, aunque sufre una revisitación por parte de Pemberton.

Montenegro fue director de orquesta, compositor y arreglista que trabajó sobre todo para el cine y la televisión, al estilo de otro gran músico del que ya hablamos aquí, Henry Mancini. Curiosamente uno de sus grandes éxitos fue la versión que hizo de "El Bueno, el Feo y el Malo", original de Ennio Morricone. Es uno de los representantes del easy listening al que confería su toque distintivo con el uso de instrumentos eléctricos y un coro. Pero si por algo debe ser recordado es por ser uno de los grandes impulsores del sintetizador Moog, utilizado en muchas de sus composiciones, convirtiéndose en uno de los precursores de la música electrónica. Curiosamente, pese a este hecho, su nombre ha caido en el olvido (si es que para algunos alguna vez tuvo interés). En el disco que puedes ver a la derecha se aprecia el estilo que desarrolló tanto del uso del sintetizador en Moog Power como de ese sonido más asequible en More Today Than Yesterday.

Habrá quien recuerde el sintetizador Moog por que puede escucharse en discos de los Rolling Stones, de los Doors o de los Byrds, pero sobre todo porque aparece en Abbey Road de los Beatles. Pero hay otro dato curioso con respecto a la película; y es que Daniel Pemberton, en su afán por atrapar ese sonido tan sesentero, no se le ocurrió otra cosa que grabar la banda sonora en el Estudio Dos de Abbey Road y así aprovechar los elementos técnicos que el propio estudio le brindaba. Con un par.
Como seguro que hay alguno que no recuerda como suena un moog tal cual recordar este éxito.

Rematando. Para los que le gusten este tipo de películas es muy divertida y la música es perfecta. Así que venga, a disfrutarla. Y un recuerdo para el señor Montenegro.

viernes, 23 de octubre de 2015

Los Ronaldos

Allá por 1987-88 me tocó, como a tantos, hacer el servicio militar. Y mira por dónde pasó lo que tenía que pasar. Casi todos mis amigo se quedaron en Toledo o Madrid menos un servidor. Destino: Cerro Muriano, Córdoba ¡Hay que joderse!
La verdad es que la p... mili no me sirvió para mucho. Bueno sí, para escuchar música. Mucha música. Me grabé en casete, entre otros, el Abbey Road de los chicos estos de Liverpool y me pasaba muchas tardes con ellos. Afortunadamente ahí estaban para hacer la cosa más llevadera.

Pero no fue lo único que escuché. Por esta época salió un grupo nuevo, distinto, fresco e irreverente: Los Ronaldos. Se presentaron con un disco muy rockero, con canciones cortas (como todo buen rock), potentes y directas, muy guitarreras, unas letras... llamémoslas curiosas, y una portada sencilla, como la música que hacían. Para algunos se convirtieron en los nuevos Rolling Stones patrios. Y otros muchos solo recuerdan de su primer disco aquella canción llamada Sí, Sí; que es verdad que resulta políticamente incorrecta, pero reconzcamos que es todo un trallazo de rock and roll. Pero aquí hay más que esa canción: Si os vais, Azul blues, Eres Fresca, Sé Dónde Estas, Guárdalo, Quiero Más... Yo que sé, este disco me gusta entero. Es enérgico de principio a fin, y como decía en uno de los maxi single que sacaron: Escuchar a volumen máximo.

Al año siguiente (1988) sacan el que quizás sea su disco más conocido: Saca La Lengua. Más elaborado, con más instrumentación, algo menos de rock y más tiempos medios, pero igualmente interesante. Nuevamente pegan el pelotazo con una canción: Adiós Papá, que llegará al número uno. También están Qué Vamos a Hacer, El Gurú, Saca La Lengua Para Bailar; y una de mis favoritas: Cuidado Conmigo, un rock que nos remite a su primer disco. Y hasta que punto son chulos que se atreven con Rock del Cayetano, una version de Pata Negra. Desgraciadamente aquí ya si que hay algún tema desdeñable, porque no todo va a ser perfecto.

Para 1990 publican el tercer lp: Sabor Salado. El rock se mantiene pero adoptan por momentos un ritmo más funky. Y cuentan en la producción con John Cale (The Velvet Underground), ahí es nada.
Y así nos encontramos con las trepidantes Sara Ya Tiene Un Amigo y No Me Ha Visto Nadie, la marchosa Contágiame Otra Vez, ese pedazo blues que es Sentí Llamar... Un poco más de todo.

En lo que vino después me pasó como con otro grupo del que hablé hace no mucho, Desconecté de ellos, o ellos no supieron conectar conmigo, no lo sé... Y aún así sacaron algún que otro tema que me resultaba interesante, como Yo detrás, Nunca me olvidaré de ti, Árboles Cruzados o el último éxito del grupo No Puedo Vivir Sin Ti. Admitamos que es un grupo que no tiene medias tintas, o te gusta o lo odias, pero debemos reconocer su trabajo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La Unión

De entre todo el pop que surgió en los ochenta (y fue mucho) casi puedo decir que La Unión es de los grupos que menos me gustan. A excepción de su primer disco. En él se unían cosas que eran partes importantes de mí mundo: el cine, la literatura fantástica, el misterio, la evocación de otras épocas y lugares, un estilo musical distinto e interesante... El grupo estaba formado como cuarteto, que quedaría en trio pocos años después, y donde los teclados eran parte importante del sonido que desarrollarian en sus inicios.

Todo comenzaba con Sildavia, una alusión a un paraje imaginario, perdido, tomado al parecer de un país que aparece en Las Aventuras de Tintín y que supuestamente se hallaba situado en los Balcanes. Aunque en la historia que nos cuenta La Unión hace referencia a algo más onírico, fantástico... Este supondría su segundo sencillo llegando al número uno en las listas.
A continuación viene una bella metáfora del amor entre dos cuerpos celestes, Eclipse Total. Y tras ella otras dos de amor pero más sordidas: Sangre Entre Tú y Yo y Cabaret. Seguimos con la canción que da título al disco, Mil Siluetas, y los contactos con el más allá como dice en la propia letra.
A mitad del disco aparece uno de los grandes éxitos del grupo, y su primer número uno, Lobo-Hombre en París, basado en un relato del francés Boris Vian sobre un lobo que se convierte en hombre y merodea por los barrios de la Ciudad de la Luz.
Le sigue Todos los Gatos Son Pardos, otro tema que juega con un mundo literario, la confusión y las sombras. Mujer Cosmopolita, para mi, un buen tema pero quizás de los más flojos del disco. Como penúltima canción, Voracidad, un relato interesante sobre un comelibros insaciable y alusiones a sus gustos literarios. Y para cerrar el disco La Niebla, de nuevo una adaptación de otro relato de lo más surrealista (y erótico) de Vian. En definitiva, nos encontramos con un disco genial, con una atmósfera pesada, oscura, por momentos asfixiante, pero muy distinto a cuanto se había hecho hasta ese momento.

Lo que vino después sinceramente no me interesó mucho. Fueron girando hacia un sonido más comercial e incluso discotequero, pinchando por completo lo que en un principio parecía tan prometedor. Aunque realmente es a partir de ahí cuando despegan, así que supongo que fui yo el que se quedó descuadrado. Pero ya solo por este disco valió la pena.

martes, 1 de septiembre de 2015

Nacha Pop

Supongo que para unos músicos con unos cuantos discos a sus espaldas, que habían firmado algunos de los éxitos más importantes del pop español de los ochenta, y ser recordados por el público en general, casi únicamente, por su disco de despedida debe causar cierta tristeza, perplejidad, extrañeza o yo que sé.

Es lo que pasó con Nacha Pop. Y es verdad que eran conocidos, que sus canciones se escuchaban en la radio, que la crítica alababa sus letras y melodías... Pero que tu mayor pelotazo sea un disco en directo, Nacha Pop 80-88, con el que dices adiós es para que se te quede cara de nabo pensando en lo que podría haber venido después y que se quedó en el aire. Es verdad que las principales figuras del grupo, Nacho García Vega y Antonio Vega (primos por cierto), ya empezaban a estar un poquito hartos el uno del otro. Supongo que lo normal para estos casos.
Pese a todo, gran disco el que dejaron estos chicos como despedida. Con una gran colección de canciones, un buen sonido, potente por momentos, y mostrando una gran complicidad con el público asistente.

Si tomamos precisamente ese disco y nos molestamos en ver el cancionero que lo conforma, descubriremos que de su disco de debut hay nada menos que cinco temas. Cinco canciones conocidas que nos hacen caer en la cuenta del inicio arrollador con el que comenzaron, y, pese a ello, casi es un disco que mucha gente desconoce. A muchos les preguntas algo tan simple como cómo es la portada de este disco y no tienen ni la menor idea. Pero este disco es un clásico en sí mismo. Y eso es porque tiene entre sus surcos La Chica de Ayer, clásico entre los clásicos del pop español. Pero no solo eso. Marca el estilo que Nacha Pop va a desarrollar a lo largo de sus ocho años de historia. Su sonido toma mucho de la nueva ola inglesa; dos compositores totalmente opuestos pero complementarios; letras complejas, muy poéticas (sobre todo las de Antonio) pero al mismo tiempo muy bien construidas. En fin, un grupo bien armado.

Así que decir que este disco es importante solo por La chica de Ayer es quedarse corto. Si, además, lo acompañas de algunas canciones que ya hubiesen querido más de uno para sí mismo rematas la jugada. Y ahí nos encontramos Antes de Que Salga el SolSol Del Caribe, Nadie puede PararDéjame Algo... La verdad es que este disco, pese a tener la friolera de treinta y cinco añitos, ha envejecido bastante bien; es muy gustoso de escuchar.

domingo, 23 de agosto de 2015

Kisses on the bottom

Reconozco que cuando me enteré que Macca había sacado un disco de versiones jazzy me rechinaron un poco los dientes. Y que yo haga una reseña de este disco a estas alturas y que ha sido calificado por muchos como una pequeña cagada de su autor puede resultar al menos una cagada también por la mía, pero para reseñar los discos buenos ya hay otros. Y como a mí el jazz siempre me ha gustado pues ya está.
Cuando lees un poco del porqué lo hizo las cosas van cuadrando un poco. O al menos a mi me lo parece. Que si la vuelta a sus orígenes, la influencia de su padre... ese estilo que ya había dejado patente en sus días de beatle.


Sinceramente me gusta, con diferencia, respecto a sus trabajos con Fireman, a los que no quito su aquel pero que sí me parecen una extravagancia. Y lo comparo con esa faceta distinta porque ambos trabajos se salen de lo que suele hacer habitualmente. Hago lo que me da la real gana porque para eso soy Paul McCartney. Y chimpúm.

Hay quien reprueba la necesidad de un disco suyo de estas características. Hay quien critica su voz, supuestamente dotada para el rock pero no tanto para el jazz. Yo llevo años escuchando como Bob Dylan arrastra su voz por los escenarios y lo considero más criticable que esto.

En cualquier caso el tío logra reunir un gran elenco del mundo del jazz encabezado por Diana Krall. Y por el lado más pop-rock enrola a Eric Clapton, Joe Walsh (ex-Eagles y cuñado de Ringo Starr), Stevie Wonder...
Lo que no tengo tan claro es que si para hacer un disco de standars de jazz no podría haber elegido algún tema más conocido por la audiencia, pero como a fin de cuentas quien firma el disco es él pues ha metido aquello que tenía un significado relevante para sí mismo.

Así que si quieres al Macca de las grandes ocasiones no lo busques en este disco. "Solo" te enseña sus gustos musicales de infancia, pero muestra una parte de lo que luego plasmó en sus composiciones, porque esto estuvo diseminado a lo largo de su obra. Es innegable. Y tan malo no será que obtuvo una gran acogida por el público y hasta consiguió un Grammy. Aunque viendo a quién y qué otorgan este premio ya no sé si es positivo o negativo.

Hay un par de composiciones al estilo del disco realizadas por Pablito. La canción My Valentine es una de ellas. Se presentó con un vídeo llamativo y basado en el lenguaje de signos. Dicen los entendidos que se cometieron algunas "faltas de ortografía". No lo sé, porque no sé leer en tal lengua. Pero el vídeo en sí opino que tiene bastante fuerza. Y el disco tiene su gracia, creo.

domingo, 16 de agosto de 2015

Viajando en el tiempo

George siempre había fantaseado con eso de viajar en el tiempo. Con poder mirar aunque solo fuese a través de una agujerito y admirar un poco de lo que le esperaba más adelante. Sería curioso poder conocerse a sí mismo; o que uno mismo se contase lo que estaba viviendo; o poder ver con tu yo del futuro las mismas cosas al mismo tiempo; o... ¡joder, qué fumada!... Pero estaría bien, en cualquier caso.

Con estas absurdas ideas cayó sobre la cama. Supongo que el ácido que se había tomado estaba haciendo efecto, y sintió como el colchón lo abrazaba como si fuera a hacerlo desaparecer, casi como una vuelta al útero ¡Qué increible sensación! ¡Qué bienestar!

Y siguió con su historia mientras todo desaparecía a su alrededor, con el encuentro consigo mismo y su experiencia lisérgica... 
video

domingo, 2 de agosto de 2015

Cuatro años ya.

Cuatro años dan para mucho. Y en todo este tiempo, desde aquella primera entrada, han pasado muchas cosas. Incluso más de las que yo podría haber llegado siquiera a intuir. Y hablo estrictamente de lo que ha dado de sí este humilde blog. Lo que comenzó como un mundo diferente pero pequeñito, muy pequeñito, casi circunscrito a mi persona y por dar rienda suelta a mis pasiones musicales, se ha ido agrandando poco a poco pero inexorablemente. Casi sin darme cuenta. Pero ha pasado. Y han entrado otras personas. Y yo pensando que escribía solo para mí. Pero no. No había un vacío, ni la nada, ni un agujero en el bolsillo por el que se escapaban las cosas. Había alguien que leía lo que escribía. Increible, pero cierto. Y no solo leían las letras que yo juntaba con mejor o peor acierto sino que les daba por comentarlas. Vuelta a la estupefacción. Aunque aún hay más. A algunas de esas criaturas humanas he podido llegar a ponerles cara y ¡hasta cuerpo y voz! No, no eran imaginaciones de la mente calenturienta de un bloguero. Y sí, conocí de primera mano a otros como yo. Como yo. Quizás esto último suene raro. Pero es así. Básicamente aficionados a la música (la buena música), los Beatles (ese grupo inglés) y algunas otras cosas. Pero si hasta hemos ido de concierto. Qué momentazo.
En fín, que este mundo diferente ha hecho honor al nombre; no ya por el que escribe aquí de vez en cuando sino por los que de una u otra manera, tanto en el mismo blog como fuera de él, han hecho posible llegar hasta aquí. Lo que venga después es otra historia.

jueves, 30 de julio de 2015

Aquel muchacho larguirucho y de pelo fosco

Resulta curioso que la canción con la que conocí a Gillbert O'Sullivan fue con la que consiguió su último éxito allá por 1980: What's in a Kiss. Antes de ese año no recuerdo absolutamente nada de él. Y hasta bastante después tampoco. Con el paso del tiempo fui descubriendo algunos temas anteriores a ese año que me llamaron la atención. Empezando, por supuesto, por Alone Again (Naturally). Pero reconozco que no es de esos artistas con un tirón grande aunque tiene su aquel.
El chico en sus inicios era discreto. con su cabeza tocada con una gorra, jerséis con la inicial de su nombre, y un aspecto al estilo de un deshollinador inglés o algo semejante. Luego iría cambiando la estética, supongo que se hacía mayor y quería dar otra imagen. En cualquier caso, desapercibido no pasaba.

La cuestión del éxito musical de este irlandés radicaba en unas melodías pegadizas, los tiempos medios y las baladas, siempre con su piano, arreglos orquestales y unas letras romanticonas que sin ser pesadas eran efectivas.
Como decía, mi poco y tardío conocimiento de él fue marcha atrás en su carrera, básicamente la década de los setenta, donde se hizo un hueco en las listas de éxitos con algunos temas bastante sonados. Igualmente he de decir que no tengo ni idea de qué ha hecho después aunque creo que el éxito de antaño no volvió.

Así fui descubriendo, aparte de los grandes éxitos antes mencionados, otros temas como ClaireGet Down; algún que otro sencillo donde aparecían canciones como No Matter How I Try; y un vinilo que cayó en mis manos hace un tiempo del que me gusta especialmente este tema, una tontuna graciosa. Este último es llamativo por formato, y donde encontramos al famoso productor Phil Ramone quien trabajaría en su momento con Paul McCartney, Ringo Starr y Julian Lennon. 

Como nota final una curiosidad. Aunque es más conocido a lo largo de su carrera por su uso del piano, sus inicios en la música se produjeron tocando la batería junto a otro reconocido músico, Rick Davis, uno de los fundadores de Supertramp. Curiosidades de la vida.

martes, 12 de mayo de 2015

La 2

Espacio patrocinado por TVE. No, es broma. Obviamente. Pero vamos a hacer un pequeño repaso a la segunda cadena pública, al UHF, a la 2. Y no es la primera vez que hablamos de televisión. Aunque hoy nos vamos a ceñir básicamente a los setenta y ochenta de ese segundo canal con aquellos programas que me marcaron.

Como decía don Adolfo Suárez (q.e.p.d.) "puedo prometer y prometo" que yo era y soy de los que veía y suelo ver la 2 de TVE. Reconozco también que más de una vez he utilizado este canal para dar alguna cabezada después de comer con sus documentales de animalitos. Todo esto viene a cuento porque buceando en el archivo de TVE me encontré hace unos días con unos de esos programas que tuvieron mucha repercusión en los setenta y que presentaba un señor respetable a la par que inquietante: Más Allá del doctor Jiménez del Oso. El programa para quien no lo recuerde iba sobre cuestiones parapsicológicas y extrañas. Posteriormente pasó a llamarse La puerta del Misterio, y era igualmente inquietante.
Así que haciendo memoria, y ayudado por la web de RTVE, he ido sacando del melón gran cantidad de programas que han formado parte de mi desarrollo intelectual (si eso es posible). Porque es verdad que esta cadena ha llenado muchas horas de mi tiempo desde bien jovencito.

De primeras me aparecen recuerdos vagos de Félix Rodríguez de la Fuente y uno de sus primeros programas sobre la naturaleza, El Planeta Azul.
Mis primeros aprendizajes musicales que se produjeron con Popgrama, La Edad de Oro, Musical Express y, de vez en cuando, Jazz entre amigos.
También estaban los programas que nos fueron abriendo los ojos a otros temas. Por supuesto y antes que ninguno La Clave. Pero también Última Frontera de Manuel Toharia; ¿Un Mundo Feliz?, uno de mis favoritos; Documentos TV y Metrópolis.
Concursos como El Tiempo es Oro con Constantino Romero, y Cifras y Letras; y el humor surrealista de El Orgullo del Tercer Mundo de Faemino y Cansado; aunque éste ya era de los noventa.
También, no lo neguemos, los había un poquito (bastante) rollos como Raíces, que nos enseñaba la música tradicional a la par que la España profunda. Las soluciones para este caso eran sencillas, y únicas: cambiar al otro canal o apagar la tele.

Hoy día continúa siendo un canal muy interesante, pese al bajón que tuvo durante unos años. Y habida cuenta del nivel de las otras cadenas gana bastante con sus documentales de naturaleza, historia, viajes... y otros igual de apasionantes como Cachitos de Hierro y Cromo, Música Ligerísima... En fin, que yo soy de la 2. Y a continuación damos inicio a nuestra programación de hoy.

jueves, 23 de abril de 2015

Un último concierto

Cuando examinas los trabajos de cualquiera de los Beatles, como grupo o en solitario, siempre aparecen cuestiones cuando menos sorprendentes, y es lo que sucede con el disco que traigo hoy. Cuando me hice con él apareció ante mis ojos algunos de esos datos que resultan pintorescos. Pero antes hagamos una introducción.

En 1974 John Lennon factura Walls and Bridges, un disco que le va a dar más alegrías (directas e indirectas) de las que él mismo pueda suponer. En parte de su grabación recibirá la ayuda de un Elton John que se encontraba en la cima de su carrera, participando en Surprise, Surprise y Whatever Gets You Thru The Night. Al finalizar la grabación de la segunda canción, Elton, le dice que con este tema llegará al número uno. Supongo que Lennon con su habitual socarronería, y teniendo en cuenta que hasta ese momento no habia conseguido ninguno, le contestaría que "purrún tía Juana" (pero en inglés); a lo que el otro le espetaría algo del tipo "como que me llamo Reginald Kenneth Dwight que si llega al número uno tú actuarás conmigo en directo interpretando la canción de marras". Y sucedió.

Cuando Elton John acudió a Nueva York a dar un concierto en noviembre de 1974, Whatever gets you thru the night estaba en lo más alto de las listas, y exigió al de Liverpool que pagase su deuda. Y éste cumplió.
Ante el delirio general, Elton, presentó aquella noche a su ilustre invitado e interpretaron varias canciones juntos en la que sigue siendo considerada por muchos la última aparición de John Lennon en público. Y así consta en la portada del disco. Pero realmente la última vez que el de Liverpool subió a un escenario se produjo en la gala A salute to Sir Lew Grade, un espectáculo de variedades en homenaje a este señor en 1975. Señor que por cierto, por esta época, tenía los derechos sobre el catálogo de Lennon-McCartney en su poder. Durante su intervención interpretó ayudado por el grupo BOMF (Brothers of Mother Fucking; sí, tal cual) tres canciones de las que aquí puedes ver un par de ellas.

Primer dato curioso. Pero no solo eso. Otro aspecto a tener en cuenta es la canción con la que Elton John y John Lennon terminan su concierto: I Saw Her Standing There. Una canción que no era de Lennon sino de Paul McCartney y que él nunca había cantado. Así que se atreve con una composición de su antiguo amigo, de su tan supuestamente odiado compañero. Segundo dato interesante. Qué de vueltas da la vida.

martes, 7 de abril de 2015

Una lámpara, Magneto y McCartney.

Visto así el título parece sacado de una de esas sagas de ficción que tanto gustan a los adolescentes de ahora del tipo "El león, la bruja y el armario". Pero no, la cosa es más sencilla. En verano presenté una entrada sobre una lámpara hecha con cintas de casete y que, por cierto, tuvo bastante éxito; aprovecho para ponerme una medallita, aunque la idea está sacada de internet. Una vez terminado caí en la cuenta de una cosa ¡¡¡¿Qué leches hago con las cajas de las cintas?!!! La respuesta estaba clara: otra lámpara; y no, no es un juego de palabras (por lo de claro y lámpara... y tal. Vale, dejémoslo). Así que me puse manos a la obra. Y lo que salió fue lo que se ve en la foto.

Y aquí viene el resto de la historia. Alguien muy cercano, ante la visión lamparil, dijo que le recordaba la carcel en la que encierran al villano Magneto, personaje de la película X-Men. Y razón no le falta. Tiene cierto parecido (solo cierto). Más tarde, rememorando el asunto y como no podía ser de otra forma, hilé hasta campos más cercanos y me acordé del Magneto de Paul McCartney; de aquella canción que apareció en el dico Venus and Mars de 1975. En fin, que hilando hilando, hemos terminado por juntar tres cosas que aparentemente no tenían nada en común.

domingo, 29 de marzo de 2015

Mrs. Vandebilt

Creo que ya he contado en alguna ocasión que tras la ruptura de los Beatles no quería saber nada sobre la carrera musical de los ex integrantes del grupo. No tenía nada en contra de ellos, era simplemente que no me interesaban. Habían formado parte de la banda más importante del planeta, así que por qué sus trabajos en solitario iban a ser más interesantes que lo que habian hecho hasta ese momento. Y me pasó con el disco que traigo hoy lo mismo que con el de Sweet del que hablé hace unas semanas: arrestado y cara a la pared ¿Qué es eso Pablito de dejar a los Beatles e irte con otros de marcha? Y sin pedir permiso. Pero no había nada personal por mi parte. Más que nada porque cuando empiezo a tener uso de razón los chicos llevaban separados una temporada bastante larga. Supongo que fueron las cosas del niño que era en aquel momento. Y tengamos en cuenta que en esta época, los setenta, amén de jovencito todavía empezaba a desentrañar los discos de los Beatles. Así que no había espacio para tontunas por muy ex beatles que fueran.
Pero el tiempo y las ganas de escuchar otras cosas (y de darles una oportunidad) me llevaron un buen día a ponerlo en el plato y empecé a descubrir a Paul McCartney. Con este sencillo, y así de sencillo. Y sí, probablemente no sean de sus mejores canciones pero no dejan de ser interesantes y a mí me gustan. Lo curioso es que este single me debería haber llevado al lp en que fue editado: Band on the run. Pero no. El siguiente disco de Macca, ya un lp, que cayó en mis manos fue Ram. Impresionante. Y cuando, por fín, tuve en mis manos el Band on the run aluciné. Así que cada vez que veo este disquito, con sus dos cancioncillas no puedo evitar sonreir.
Mrs. Vandebilt    Bluebird

miércoles, 25 de marzo de 2015

The New Vaudeville Band

No es la primera vez, ni será la última, en que nos encontremos con que una canción consigue un gran éxito sin que haya una banda real detrás. Esto es lo que pasó en 1966 cuando el tema Winchester Cathedral llegó al número uno en EEUU y al dos en Reino Unido. También en España alcanzó el primer puesto en las listas.
La canción fue compuesta por Geoff Stephens ayudado por músicos de sesión y fue lanzada bajo el nombre de The New Vaudeville Band. El problema vino cuando se le pidió al autor que girase para presentar su éxito, por lo que se vio obligado a montar una banda en la que ninguno de los miembros tenía nada que ver con la grabación original pero que, aún así, defendieron con éxito.
La portada Beatle al estilo Carnaby Street
La gracia de la canción, del estilo musical y de su imagen radicaba en retomar la música de los años veinte y del vodevil. Además, todas esas gracias encajaban bastante bien con el swinging London, la moda de Carnaby Street, etc. Y así duraron un tiempo llegando a sacar un par de discos con algunos temas que conseguirían entrar decentemente en las listas. Pero la gracia se terminó pronto, quizás porque el estilo se quemó antes de lo esperado o porque no daba para más, así que el grupo se disolvió sin conseguir repetir la hazaña de Winchester Cathedral.

Pero Geoff Stephens no fue el único con gusto por la música de los locos años veinte. A Paul McCartney también le tiraban mucho los sonidos del music hall. No en vano toda esa música había sonado durante la infancia del beatle por culpa de su padre. Este había tenido su propia banda en su juventud y posteriormente solía tocar con regularidad en su casa, influyendo directamente sobre su hijo. La primera muestra de dicha influencia quedó patente en When I'm Sixty four, publicada en el Sgt.Pepper pero creada por Macca siendo jovencito. Y la segunda, que apareció en el doble disco blanco y acentuando más si cabe el estilo vodevil, es Honey Pie, que hasta en su inicio recrea el sonido sucio de un gramófono. Al final todo vuelve.

sábado, 14 de marzo de 2015

Una década espiritual

Estando ya cerca una de las fechas religiosas más destacadas del año me ha dado por pensar sobre cierta música que tuvo bastante repercusión en los setenta.
Uno de las aspectos que supuestamente caracterizó a dicha década, y que se había ido fraguando a finales de la anterior, fue la búsqueda de una espiritualidad o misticismo. Porque si no ¿cómo es posible encontrar tanta musiquita de índole religioso en un período de tiempo tan concreto?
Pero ¿qué pasó en dicho decenio para que a mucha gente le diese por buscar "otra cosa"? Hagamos una pequeña valoración.
Los sesenta habían sido realmente espléndidos. Habían supuesto una revolución difícilmente superable en muchos campos. Y también en el terreno espiritual, como es el descubrimiento de las creencias orientales. Así mismo muchos jóvenes creyeron que se podía cambiar el mundo; conseguir la abolición del racismo, la liberación de la mujer y su equiparación con el hombre, la contracultura y el movimiento hippie; y que todo ello unido a la entrada en la edad de acuario traerían cambios de relevancia a nivel mundial... (fumar o no fumar, esa es la cuestión). Pero la década terminó, nada cambió y sin embargo muchos problemas se agravaron. Líderes del pacifismo fueron asesinados, como Luther King; países que se rebelaron contra la opresión son aplastados como Checoslovaquia y su primavera de Praga, media América Latina a tortas, la guerra de Vietnam, el Mayo francés, la tragedia de Biafra, tensión entre URSS y China, el de aquí que está para irse pero se resiste...
Así que dejamos una década con todo lo que pudo haber sido y no fue (aunque hubo mucho y bueno), y entramos en la siguiente con cierto aire de resignación, melancolía, negatividad...

Quizás motivado por todo esto y/o por cuestiones más personales, nos encontramos con personajes famosos que aún tratarían de cambiar metalidades, a los que no les importa mostrar sus creencias místicas o filosóficas como centro para conseguir que la gente vea más allá del mundo material que habitamos. Sin duda uno de los más conocidos fue George Harrison, quien a través (sobre todo) de uno de sus grandes éxitos demostró que se podía hablar de Dios, sea cual sea la religión, usando la música pop para abrir los ojos a la gente. Y luego lo continuó en otros discos.

Ya un poco antes su amigo Billy Preston había intentado lo mismo a través de su disco That's the way God planned it; aunque en este caso, Preston había crecido escuchando y cantando espirituales, lo cual supongo que hace mucho.
Pero no son los únicos. También tenemos a Norman Greenbaum que publica el tema Spirit in The Sky, igualmente de corte cristiano, y que llegaría al éxito en medio mundo.
Y es curioso que estas canciones fueron grandes éxitos, lo cual sería como decir que a la gente de la calle le gustaban y que estaban abiertas a cosas más profundas.

Todo esto se produce entre 1969 y 1970. Pero hay más. Aparece un disco conceptual de opera-rock, Jesucristo Superstar, basado en los últimos días de Jesús y que luego se llevaría al teatro y el cine. El éxito es arrollador, y hasta en España se llevó a los escenarios con Camilo Sesto como prota, y traducido al español.
En 1971, y de manera similar a la anterior pero basada en el evangelio de San Mateo, se estrena en el teatro la obra Godspell. En 1973 llega al cine y al año siguiente se adapta al español debutando en el Marquina.
En 1972 Elvis Presley saca un disco de gospel, el segundo de su carrera. Como no podía ser de otra forma de nuevo arrasa en ventas. ¿Sería por él o por la temática?

Terminando la década el gran Bob Dylan ve la Luz y no va a ser menos que todos los anteriores. Sacó una serie de discos de índole cristiano en un intento de demostrarnos y adoctrinarnos en su nueva fe; el primero de ellos, Slow Train Coming, en 1979. De algo de ese disco ya hablé en otra entrada.
Para terminar, y ya que había mencionado a George Harrison al principio y que fue él quién financió esta última película que voy a citar, traigo a colación una broma, una inmensa broma: La vida de Brian, de 1979. Aunque, en este caso, no creo que sus autores necesitasen mucha ayuda en la inspiración que les llevó a rodar semejante película pero como el tema es el que es he decidido incluirlo. Y aunque sea una gansada no deja de tener su moraleja:


"En la vida hay algunas cosas malas

Que pueden traerte de cabeza

Otras solamente te hacen jurar y perjurar.

Cuando estés royendo el hueso de la vida
No te quejes, da un silbido
Y eso ayudará a que las cosas cambien a mejor...

Y... mira siempre el lado bueno de la vida...
Mira siempre el lado bueno de la vida..."


Resumiendo. En los setenta hubo mucho descubrimiento o redescubrimiento de esa "otra cosa" pero creo que no sirvió para mucho, o a muchos. Porque al final todo quedó en algo comercial, muy bonito y con buen sabor de boca. Pasajero. Y ya está. Y todo pese a ser un momento realmente duro a nivel mundial. El porqué no trascendió a más, pese a tanto empuje, es algo que no me explico. Será que realmente necesitamos algo más de ayuda para tratar de cambiar las cosas porque, la verdad sea dicha, a día de hoy seguimos igual.

sábado, 28 de febrero de 2015

Los Bravos

Hay muchas personas que al hablar de Los Bravos solo se acuerdan del potente tema Black is Black. Y la canción por sí misma lo merece ya que supuso uno de los primeros éxitos (si no el primero) de un grupo español a nivel internacional, y solo por este dato deberían ser tenidos más en cuenta. También es verdad que no volvieron a repetir semejante hazaña y que por ello en otros paises son considerados como un grupo de un solo éxito. Pero en España si que alcanzaron fama con otros temas desde sus inicios en 1966. Y eso que su carrera estuvo plagada de infortunios, malentendidos, cambios de formación...
Con todo, y aparte de la susodicha, otras canciones como La Moto y Los chicos con las chicas también llegaron aquí al número uno. En su tercer lp se recogen las canciones de la película Dame un poco de amor, y entre varias de sus interpretaciones, encontramos unos vídeos de las canciones Bring a Little Loving, de The Easybeats, al más puro estilo psicodélico y comiquero de la época, y Play With Fire And You'll Get Burned a lo Lucky Luke pop. Canciones enérgicas donde las haya, aunque en esta última hasta casi se plagia parte de My Girl de The Temptations. O a mí me lo parece.

Con su estilo beat con toque propio, una voz inconfundible y muchas de sus letras en inglés se ganaron un hueco de importancia en el panorama nacional, aspecto este último que no deja de ser curioso. Y así se fueron manteniendo de una u otra forma, incluyendo películas, hasta su separación en 1976. 
Desgraciadamente parece que fue un grupo que se desinfló antes de lo debido. Quizás esa mala suerte que comentaba antes tuvo algo (o mucho) que ver.
Aún así y como vemos, no es justo que sean recordados por una sola canción. Desgraciadamente somos de memoria frágil.

viernes, 13 de febrero de 2015

The Sweet

Al recordar en la entrada anterior a Suzy Quatro, me ha venido a la memoria otro de los grupos del glam rock de los setenta: The Sweet.

Durante bastante tiempo tuve a este grupo de cara a la pared por culpa del sencillo que me los dio a conocer y que puedes ver a la derecha. Su tarjeta de presentación ante mi persona fue una canción totalmente bubblegum, con ese toque calypso, pegadiza sí, pero insustancial como un chicle más que masticado (increible cómo hilo). ¿Esa era la cara A que presenta a un grupo de rock? Afortunadamente su cara B mostraba algo totalmente distinto, mucho más duro y potente, en la línea de lo que entendía que debía ser el glam rock.
Así que ante esta disfunción musical estos chicos quedaron relegados a un segundo plano en mi memoria y al fondo de la estantería en que se encontraban. Pero nada dura eternamente. Tiempo después, al abrir las orejas pude decubrir otros temas suyos que me hicieron volver a prestarles atención: Ballroom BlitzBlockbusterTeenage Rampage y su gran éxito Fox on the run. Desgraciadamente tampoco llegarían mucho más lejos. Una pena.

Así es como estos chicos consiguieron rehabilitarse ante mis ojos, aunque más tarde que pronto, he de decirlo. Lo que sigo sin entender es cómo pudo ponerse de moda esa manera de vestir.

domingo, 8 de febrero de 2015

Suzy Quatro

Rock, cuero negro, bajista y... mujer. Encontrar todo esto unido a día de hoy no nos parece raro, hacerlo dentro de la década de los setenta si que lo era. Pero existían. O al menos una que abrió el camino a otras que no tardarían en aparecer. Suzy Quatro fue la representante de todas ellas. Esta norteamericana de Detroit se inició muy pronto en la música gracias a su familia aunque empezaría a tener éxito cuando cambió su país por Inglaterra y comenzó su carrera en solitario. Gracias a la dupla Chapman/Chinn que le proporcionaron singles perfectos para la radio llegaría a los primeros puestos de las listas con temas como Can the Can48 CrashDevil Gate Drive. Más tarde, y algo más sosegada, vinieron If You Can't Give Me LoveStumblin' In con Chris Norman... Los setenta fueron suyos, pero como tantos su estrella musical fue decayendo. Todavía está en activo y sacando discos ¡Qué mujer!

Mi primer contacto con esta rockera fue a través de este disco de 1974 que puedes ver y del que en un principio pensaba que el nombre hacía referencia al cuarteto; hasta que supe que era "simplemente" el nombre de ella. Y esa "simpleza" me hizo verla con otros ojos, porque que una mujer consiga por sí misma hacerse un hueco en un mundo tan de hombres como es el rock dice mucho (y bueno) de ella.

Como no podía ser de otra manera nuestra amiga hizo su versión de un tema Beatle para su primer disco. Con ella te dejo.

miércoles, 21 de enero de 2015

Eric Clapton

A nuestro buen amigo Eric Clapton le han llamado muchas cosas y algunas no precisamente buenas. Probablemente una de las que más le duela (y también a mí) es que se ha aprovechado del talento de otros para prosperar. Que en el fondo siempre ha sido un protagonista secundario, de lujo, pero secundario. Como si a base de rondar siempre por ciertos círculos terminaba por entrar en proyectos de interés, o porque por conocer y caer en gracia a músicos consagrados conseguía sacar tajada. Como si él por si solo no valiese.
Quizás no se haya prodigado demasiado como compositor y muchos le conocimos gracias a canciones compuestas por otros, pero ha terminado por dejar unos cuantos éxitos propios y ajenos con su toque particular. Y no solo eso, ha formado parte de lo más reconocido del blues, y por derecho propio: los Bluesbreakers de John Mayall, Yardbirds, Cream, Blind Faith...

En los primeros setenta su vida personal practicamente toca fondo pero logra coger el toro por los cuernos. Se rehace y, después de muchas idas y venidas, consigue varias cosas. Primero, levantarle la esposa al bueno de George Harrison; segundo, dejar a un lado algunas adicciones peligrosas; y, por último, meterse en el estudio consiguiendo facturar un disco, 461 Ocean Boulevard, que incluirá su primer número uno en EEUU, I Shot the Sheriff. Este pelotazo servirá a su vez para lanzar a su creador Bob Marley al estrellato. En general el disco sigue sonando al blues que ha hecho Clapton desde siempre, pero ahora se añaden toques de soul, rock y, por supuesto, reggae. Si buscas al guitarrista famoso quizás no sea este disco el más apropiado; ahora bien, si andas tras un puñado de buenas canciones interpretadas por un gran músico, eso ya es otra cosa. Un disco para escuchar despacito.

miércoles, 14 de enero de 2015

Y si rompen ¿qué hacemos?

¿Qué pasa cuando un grupo que ha tenido bastante éxito se separa? Obviamente lo primero que pensamos es en que no los volveremos a ver juntos, que no habrá discos nuevos... Pero ¿y si es el mejor grupo de la historia? Pues pensamos en esas cuestiones anteriores, y también en qué va a ser de la música de ahora en adelante, qué haremos con nuestras vidas, si el mundo será igual desde ese momento, si hay vida en otros planetas... Lo normal, vaya.
A las últimas preguntas es más difícil contestar, cosa distinta son las primeras divagaciones. En cualquier caso, no debemos preocuparnos. Todos esos interrogantes son asumidos por las discográficas, y sabedores de nuestros desvelos irán sacando al mercado "diferentes" productos para satisfacer nuestras necesidades. Son así de majos. Y esto ha sido así desde hace mucho. Ahora se han puesto de moda las remasterizaciones, las ediciones deluxe, los tributos, los discos de aniversario... El objetivo: sacarnos la pasta. Y nos dejamos, vaya que nos dejamos. Pasamos por caja con nuestro disco en las manos y cara de gilí. Pero como digo, esto no es de ahora. Y es algo que ya hemos hablado anteriormente.

Cuando los Beatles se separan en aquel ya lejano 1970, las discográficas EMI/Apple/Capitol, supongo que se echarían las manos a la cabeza pensando qué iba a ser de ellos, acababa de morir la gallina de los huevos de oro. Y lo que más les apesadumbraba: Qué iba a ser de los miles de fans en el mundo (véase un guiño irónico). Así que se pusieron manos a la obra y desde el mismo año de su separación comienzan a sacar distintos "nuevos" discos.

El primero, Hey Jude (1970). Un disco que aparece antes de Let It Be que, por cierto, ya venía con retraso y algo había que sacar al mercado. Así que se edita un recopilatorio de diversas canciones que aparecieron solo en sencillos, así como caras b. En cualquier caso evidencia lo que está pasando en el grupo. Para fin de año, y fieles a su cita navideña aparece From Then to You (1970), que aúna todos los mensajes navideños que los chicos enviaron a través de su club de fans.

Por Siempre Beatles (1971). Disco publicado por filiales de la EMI en paises básicamente de habla hispana; incluía un repertorio amplio tomado de singles y alguna que otra rareza como The Inner Light y I'm Down que fueron caras b de sencillos exclusivamente

Para 1973 salen los dos álbumes recopilatorios oficiales del grupo: The Beatles 1962-66 y The Beatles 1967-1970. El rojo y el azul, dos discos dobles con grandes éxitos de la banda, y que forman parte de los más vendidos en la historia de los Beatles.

La siguiente colección de canciones recoge lo más rockero del repertorio beatle propio y ajeno. Aparece en 1976 y se llama Rock 'n' Roll Music. Es otro doble, que se editó primero como uno y posteriormente por separado, cambiando las carátulas. Y también se sacan de la manga All This and II World War, una fumada. Y sí, has acertado, es doble.

El año siguiente, 1977, da para dos nuevos lps. The Beatles at The Hollywood Bowl donde se muestra a los chicos en directo en EEUU; y otro recopilatorio doble pero ahora "blandito", con canciones de amor: Love Songs.

En 1978 se publicó Rarities con canciones poco conocidas, caras b, dos "alemanadas" y algo más. Y nuevamente alguien le da al canuto más de la cuenta y aparece en los cines Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, con su correspondiente banda sonora.

España también editará su disco Beatle con los éxitos del grupo: The Beatles 20 Éxitos de Oro. Era 1979.

1980 trae The Beatles Ballads. Como su nombre indica son baladas. La verdad es que no se matan pensando los nombres de los discos. Por su parte, en Suecia, editan Beatles' Greatest que aglutina éxitos de sus primeros dos años.

Dos años más tarde (1982) nos encontramos con dos nuevas publicaciones: Reel Music, un lp que reune las canciones aparecidas en sus películas; y 20 Greatest Hits, pues eso, 20 grandes éxitos.

Y vamos a parar aquí. Hemos hablado de algo más de una década y los Beatles ya estaban más que separados, pero podemos ver hasta que punto se puede estirar la carrera de un grupo sin realmente ofrecer nada nuevo. Y no he citado todo cuanto apareció. Pero eso no significa que la maquinaria de obtener rendimientos de EMI/Capitol se pare. No tenemos nuevas cosas de los chicos pero seguiremos sacando discos "nuevos". Y ya sabemos lo que vino en las décadas siguientes. Parece ser que la gallina sigue poniendo huevos de oro.

miércoles, 7 de enero de 2015

Cadillac

He estado escuchando dos discos que hacía mucho que no pasaban por el plato, los dos primeros lps que sacaron Cadillac.Y la verdad es que la escucha empezó con un poco de reparo. No tenía muy claro si su sonido iba a ser el que recordaba cuando se colaban por aquella radio de los ochenta. Porque ya se sabe lo que pasa con muchos de los discos de esa década, que no aguantaron el paso del tiempo.

Pero empecemos por el principio. Para quien no conozca el grupo hablo de cuatro señores con experiencia musical que a principio de los ochenta se juntan con la idea de hacer un pop fresco, limpio y con unas voces bien engastadas. Entre sus fundadores se encuentra José María Guzmán, ex-integrante de Solera; Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán; y Módulos. Sacaron cinco discos entre 1981 y 1986. Conozco básicamente los dos primeros y algún tema más posterior. De su deriva hacia el funky y el tecno, y aquel escarceo que tuvieron con el Festival de Eurovisión, me dejaron más bien frío. Su éxito en general fue relativo, quizás porque no estaban muy en sintonía con la pujante movida madrileña.

En su primer disco Pensando en tí no suenan tan ochenteros, pese a una carátula que nos indica lo contario, con unos colores muy fluor; y en el que su sonido predominan las guitarras, una batería pura y dura, así como estribillos pegadizos. Tiene temas muy apañados como Si faltas túSe ha cruzado un tontoY te vasVivir sin dinero, esta última casi un himno de los ochenta. Para mí es un disco bastante interesante y una lástima que haya caido en el olvido.

Y el segundo, no diré que es una continuación del primero porque creo que ya se van notando algunos cambios en su sonido. A destacar la canción que da título al disco, Llegas de madrugada; y su gran éxito Soy un soñador, adaptación del I'm a believer de Neil Diamond y que grabaron los Monkees.

En fín, que el regusto que me ha quedado ha sido bastante más dulce de lo que esperaba. Una pequeña satisfacción.